¡Hola! Mi nombre es Vivianna Vieira, tengo 21 años y actualmente estoy viviendo en Estados Unidos desde octubre del año 2012. No sabía exactamente qué hacer o sobre qué escribir la primera publicación de este blog, por lo que contar inicialmente el cómo llegué aquí no será tan malo.
A lo largo de los tres años que llevo viviendo lejos del país que me crió, muchas han sido las personas que bien sea por interés o por el simple intercambio de experiencias me ha hecho la misma pregunta: « ¿Cómo fue el mudarte hasta acá? ». Está claro que no todo el mundo comparte las mismas experiencias y siempre nos vamos a topar con aquellos a quienes no les fueron tan bien como a otros; y supongo que de la mía hay muy pocas cosas de las que puedo quejarme, sobre todo porque tuve el apoyo incondicional de mi familia y de mis mejores amigos desde el primer minuto en el que la proposición llegó a la puerta de mi cuarto.
A veces no sé ni cómo explicarlo, pero creo que puedo organizarme y contarles un poco sobre ello; y lo primero que les puedo decir es que quizás ha sido una de las decisiones más difíciles que he tomado en mi vida. No es sencillo abandonar tu rutina, abandonar tus amigos, tu familia, tu país, cargándolo todo en una enorme maleta llena de nostalgia y llegar a un sitio extraño pero conocido. Yo nací aquí, en una pequeña ciudad de Massachusetts llamada Haverhill y creo que quizás por eso muchas de las cosas han salido menos complicadas de lo que esperé.
Llegar acá literalmente sin mucho más que una maleta (la mía era morada y muy linda, se podía rodar así súper cute) y un mal inglés no fue sencillo tampoco, además de que a pesar de que vivía con mi madrina, jamás me sentí cómoda; y de que después de me echara a la calle una fría navidad, la comodidad prácticamente se convirtió en un lujo para mí, tanto que hasta tuve que enviar a Max, mi pequeño Jack Russell y el mejor compañero de cuarto que jamás he tenido de vuelta para Venezuela, técnicamente porque tenerlo aquí, con todas las cosas que debía hacer sencillamente se me hacía complicado y quién más sufría era él.
Siempre he creído que mi papá allá en el cielo usualmente me hace un surtido de personas buenas y malas, de obstáculos y de cosas que debo seguir superando, no les puedo mentir, a veces he querido renunciar, pero supongo que eso es parte de la vida y de mi propio crecimiento como persona. Durante todo esta transición he cambiado de casa, usualmente me veo obligada a renunciar a mi idioma nativo y que además me ha tocado confiar en gente que no debí confiar,he tropezado y me he dado más golpes, matadas y metidas de pata que a pesar de todo me han servido para ser más fuerte y para ser mejor persona, sí, por muy cliché que suene, así es.
Sé que a pesar de las nubes grises hay un cielo azul que no se decolora, que todo lo malo no dura para siempre y de que a pesar de que meta la pata, no se me olvida cómo sacarla.
Con respecto a lo de caerme en todos lados…
aún sigo trabajando en ello
Gracias por leerme, espero verte más seguido por acá.
-Besos, Vivi.

